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Previo al inicio formalmente del trabajo de la Convención Constitucional, dos exalumnos de la UBB estarán sentados entre quienes tendrán a su cargo la redacción de la nueva carta magna de nuestro país. Son el arquitecto César Rodrigo Uribe Araya, elegido en el Distrito 19, y el profesor de Historia y Geografía Javier Fuchslocher Baeza, constituyente por el Distrito 21.

 

Oriundo de San Fabián, César Uribe (CU) se tituló en 2011 y se presentó como candidato a la Convención por Fuerza Social de Ñuble, en la Lista del Pueblo. Por su parte Javier Fuchslocher (JF), de Los Ángeles y titulado en 2012, obtuvo un escaño por la Lista Por una nueva Constitución, de Independientes No Neutrales. Ad portas de la histórica sesión inaugural del domingo 4, conversamos con ambos profesionales sobre sus motivaciones, expectativas y el aporte de las universidades al inédito proceso.

¿Qué te impulsó a presentarte como candidato a constituyente?

CU: Tiene que ver con la lucha medioambiental. En 2013, junto a otros profesionales y vecinos de San Fabián, formamos Ñuble Libre para oponernos al proyecto Embalse Punilla que, aunque tenía un buen objetivo, causaba un gran daño al medio ambiente e implicaba, además, la erradicación de arrieros arraigados en el sector. Ñuble Libre obtuvo la personalidad jurídica y llevamos adelante acciones judiciales y otras iniciativas. Así pudimos observar que, en materia medioambiental, la institucionalidad no funciona y ello tiene que ver con el modelo de la Constitución del 80 y cómo nos vinculamos con la naturaleza. La actual Constitución sólo menciona el medio ambiente al señalar el derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación, pero no define qué es contaminación -y por lo tanto es un concepto manipulable- y los recursos naturales son mercantilizados sin una visión de sustentabilidad.

JF: Colaboré con el apruebo para el plebiscito del año pasado y posteriormente, dado que en Los Ángeles no hay muchas organizaciones no ligadas a partidos políticos, me acerqué a Independientes No Neutrales. No era mi intención ser candidato, pero me propusieron postular. A pesar de todos los inconvenientes derivados de la pandemia y la desinformación con respecto a la participación de los independientes, como colectivo logramos reunir con creces los patrocinios necesarios para presentarnos a las elecciones y fui elegido como constituyente.

¿Qué ideas es, a tu juicio, imprescindible que se plasmen en la nueva Constitución?

CU: La naturaleza como sujeta de derechos para el equilibrio ecológico y que los recursos naturales, principalmente el agua, se establezcan como bienes comunes, esenciales para el desarrollo del ser humano y otras especies.

Como el único constituyente de profesión arquitecto, César Uribe se muestra también dispuesto a asumir “con mucha alegría” la tarea de impulsar temas de vivienda, ciudad, patrimonio y otras materias ligadas a la disciplina.

JF: Hay muchos ejes importantes, pero a partir de mi vivencia como profesor me interesan los derechos de niños, niñas y adolescentes, personas con discapacidad, tercera edad y sistemas de protección y cuidado. Igualmente es importante la educación como habilitadora de derechos. Debe ser un tema transversal, porque la educación permite reconocer la vulneración y el resguardo de derechos. Soy partidario también de la negociación ramal y el derecho a huelga efectivo, con una mirada colaborativa entre el trabajo y la empresa. La corrupción es, sin duda, otro aspecto fundamental que debe abordarse, puesto que implica la vulneración de derechos y daña la institucionalidad y el estado de derecho.

¿Cómo pueden contribuir las universidades, particularmente las estatales regionales, al proceso constitucional?

CU: En general, deben vincularse más con las demandas sociales y no sólo formar buenos profesionales. En este nuevo Chile, deben fortalecer su vinculación con las comunidades amenazadas o dañadas y no con la industria que genera ese perjuicio, para retomar el espíritu y la ética social de las universidades estatales. A nivel de la Convención Constituyente, creo que tienen que prestar apoyo a los procesos de participación ciudadana, aportando a la instalación de necesidades y a la generación de herramientas y asesorías técnicas para el desarrollo de cabildos o asambleas. Ese es un trabajo que deberían hacer tanto con su entorno como a nivel interno.

JF: El aporte de las universidades es muy importante, especialmente desde los territorios. Pueden colaborar entregando insumos y contenidos, poniendo a disposición de la ciudadanía estudios, tesis e investigaciones sobre los temas en discusión y generando espacios de diálogo, foros, cabildos y asambleas, con la comunidad externa e interna. También pueden contribuir en la búsqueda de voluntarios y voluntarias, jóvenes estudiantes o académicos/as, con interés de participar y cooperar para la articulación con todos los territorios de los distintos distritos, no sólo desde las grandes ciudades.

¿Qué huellas reconoces de tu paso por la Universidad del Bío-Bío?

CU: Estudié en establecimientos públicos, salvo el tercero y cuarto medio, por lo que tenía esa visión de lo público como un espacio de encuentro de la diversidad. Eso se acrecentó en la UBB. Viví además un año de grandes movilizaciones estudiantiles, con mucho cuestionamiento y participación. Fue una experiencia que me dejó muchos aprendizajes.

JF: En la UBB me transmitieron la idea que todos podemos ser agentes de cambio, cualquiera sea el lugar donde estemos. También aprendí que se podían tener distintas opiniones y discutir con otros compañeros sin perder la capacidad de, al final del día, sentarnos a conversar y tener una sana convivencia.